EL placer del amor líquido

EL placer del amor líquido

Los años le enseñaron que el placer del amor líquido es de lo que se habla, pero no necesariamente es amor, profundidad, ni lo que hace que te quedes con tu pareja.

La verdad detrás del placer

“La verdad sólo puede emerger al final de una conversación genuina”.  

Nuestro protagonista, un hombre carismático; hábil con las palabras y capaz de atraer gente de cualquier género cree que el amor no dura para toda la vida. Excepto el amor de padre, ese que no teme decir en reuniones públicas “te amo hija”.

Este hombre, cazador de experiencias, no tiene problema en confesar sus aventuras amorosas. Para él la infidelidad no es un problema, siempre y cuando sea de mutuo acuerdo. Y sus fantasías, divulgadas abiertamente en la mesa, revelan que ha perdido toda la timidez que alguna vez lo caracterizó.

Pero detrás de esta personalidad, se esconde una historia profunda. Una de sentimientos acumulados. Donde El desafío, la atracción, la seducción que ejerce la otra persona vuelve toda distancia, y por reducida o minúscula que sea, intolerablemente grande. La brecha se siente como un precipicio. 

Ante el abismo del placer, quedó frenado el hombre, quien dejó de ser un “Tiro al aire” en una noche de chicas, y recibimos al niño, que tiene miedo a amar y ser rechazado.

El arte de amar

Tanta personalidad “Open Mind” me hace dudar un poco. Nunca he creído que los hombres sean perfectos, todo lo contrario. Siempre he sospechado que son ellos, quienes más dolores han acumulado y han tenido menos oportunidades de sanarlos.

Esta historia, no es para criticar al género masculino. Es el resultado de una conversación abierta, que me puso a pensar que somos partidarios de las cosas que ya vienen listas; Buscadores de relaciones que son más producto de las “conexiones instantáneas” que de la “lenta cocción”. Llamamos a cualquier cosa amor y creemos que aprenderemos de la materia a medida que acumulamos “experiencias”.

La promesa de aprender sobre el arte de amar, es la promesa (falsa, engañosa, pero inspirada por el profundo deseo de que resulte verdadera) de ganar «experiencia» como si se tratara de cualquier otra mercancía. Seduce y atrae porque supone deseo sin espera, esfuerzo sin sudor y resultados sin esfuerzo.

Le vendemos la idea a hombres y mujeres, que los compromisos duraderos son opresivos. Nos negamos a hablar con los hombres, de forma sincera. Despertamos la sospecha sobre los vínculos durables al verlos como una dependencia paralizante. Nos olvidamos de la conexión entre el placer y la cocción lenta. Le quitamos la oportunidad de celebrar, a hombres como el de esta historia, a los hijos, a sus parejas.

Y al final la única destreza adquirida es la de terminar algo rápidamente y volver a empezar, perdiendo el conocimiento adquirido por la practica constante y permanente, seguro larga, pero enriquecedora del amor.

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