El tercer amor

El tercer amor

Hace poco, un amigo posteó que en la vida todos buscamos el tercer amor. Inevitablemente mis amigas ni yo empezamos a repasar -con lo mejor de nuestra memoria- a los hombres de nuestras vidas. Queríamos saber si alguno aplicaba en la primera y segunda categoría.

El primer amor

llega cuando debe llegar. Te enseña a querer. Te llena de ilusiones y parece un guión de película. Es un amor que no da miedo y que a veces idealizamos más que a un final de cuento. Mis amigas y yo votamos un par de nombres. Unos correspondían a personas, pero para otras también era algo más profundo llamado Dios.

El segundo amor

te enseña con más naturalidad lo necesario sobre el dolor. Es el que deseabas que fuera para siempre, pero que tenía como único propósito ayudarte a madurar. Para algunas, este lugar se lo gana el más villano de todos. Pero para otras es un lugar que le das a aquellos que no se quedaron, a esos que miras con gratitud después de un tiempo, porque sabes que lo mejor era concluirlo todo.

Creo que en cuestiones del amor no es obligatorio quedarse. Sí, el hacernos conscientes de que nacimos para pasar por la vida de otros para enseñar tanto como podemos aprender. Al final el amor que se da es para dejarlo sin lamentos y es clave nunca pedirlo a cambio.

El tercer amor

No se da a la fuerza, pero que dejas que pase sin crear expectativas. Es el beso que robaste sin pena, la invitación que no sufre de vergüenza, el abrazo dado sin pedirlo, la compañía tranquila que no teme conversar en los peores momentos.

Es el amor que te hace decir que aparte de su cuerpo puedes amar su corazón y su cerebro. Lo que te sostendrá cuando no haya sexo y te acompaña cuando sabes que se ama lo que se roba el tiempo.

Es este último amor, el que tan profundamente busca la gente, porque para llegar a él ya has curado las heridas, y hasta te habrás liberado de pasado. Pero es mejor abrirle la puerta de forma natural. Para algunas de mis amigas y amigos este amor ya llegó, y lo disfrutan a plenitud. Espero que lo celebren por el tiempo que haga falta.

Mientras tanto, me daré la oportunidad –tanto como espero que se la den ustedes- de ir por ahí conociendo personas. Creando historias y dejando memorias; entrenando el corazón sin morir en el intento. Porque creo que el tercer amor está por ahí esperando a madurar y a ser encontrado entre lo simple, lo imperfecto. Eso sí, por favor es preferible estar solos que tristemente acompañados como diría Zablhe.

Previous Es tiempo de perder el miedo
Next Una noche de ‘Après ski’

You might also like

Para creer 0 Comments

Qué es la meditación trascendental

La meditación como ejercicio intelectual se relaciona con la acción de pensar, reflexionar y comprender. Sin embargo en la creencia oriental o meditación trascendental se refiere a un recogimiento interior para

Editorial 0 Comments

Nueva generación de mujeres

Ser nueva, no es ser otra mujer, consiste en vernos de forma sana e integral. En Be Woman creemos que cada mujer tiene una historia por contar, una historia por

Para aplicar 0 Comments

La ciencia que evita las decepciones

Si usáramos algo de la ciencia que se ocupa de reconocer las letras por los ojos y no por los oídos podríamos identificar cuando, lo que nos dicen, viene en

0 Comments

No Comments Yet!

You can be first to comment this post!