La libertad de estar casado

La libertad de estar casado

Be Man

Estoy bien siendo casado. Es algo que elijo todos los días. Si mañana cambio de opinión pues ya veremos. Hoy quiero estar casado…

El hombre que eligió a su mejor amiga

“En esta sociedad, Marcus, los hombres a los que más admiramos son los que ponen en pie rascacielos, puentes e imperios. Pero en realidad, los más nobles y admirables son aquellos capaces de poner en pie el amor. Porque es la mayor y la más difícil de las empresas” Harry L. Quebert.

-¿Con quién te casaste?

A esta pregunta pudo responder cualquier cosa, inventar un cargo, dar un nombre o describir la apariencia de su mujer. Pero las palabras que salieron de su boca fueron “me casé con mi mejor amiga”. En ese instante me di cuenta que esa sencilla frase hablaba mucho de él.

Para describir a este hombre siento la necesidad de hablar de ese a quien llamo, mi hermano menor. Un extranjero fuera de lo común, loco, divertido y con un alma bromista. El típico personaje que es vital en cualquier grupo de buenos amigos y que tiene una genialidad, que hace que todo lo serio a su alrededor cobre vida. Un chico -que como nuestro protagonista- también supo que la mujer con la cual quería estar casado era su mejor amiga.

-¿Desde que la conociste supiste que ella sería tu esposa?

Su respuesta nos aclaró que fueron 2 años de amistad –y no el amor a primera vista- los que le pusieron al lado de la mujer de su vida. Así que pueden quitarse un peso de encima los hombres y las mujeres que se sienten comprometidos en la primera salida.

La historia de este brasileño deja ver que fueron los momentos compartidos, la tranquilidad de poder ser él mismo y los tiempos difíciles los que le ayudaron a elegir con claridad. Harry Quebert, tuvo razón al decir que los hombres admirables son los que ponen en pie el amor. Pero más admirable es cuando dos seres humanos después de experimentar el amor fileo –Sí, ese del que hablaban los griegos- lo avivan con un amor eros.

-¿Tendrías un affair estando casado?

Esta pregunta quería comprobar si todos los hombres necesitan -siempre o casi siempre- tener “algo” por fuera de su matrimonio. Pero mejor que satisfacer esa tesis, fue la respuesta: “Eso es complicarse la vida. Además, con lo distraído que soy sería muy agotador eso de mentir y engañar. Estoy bien siendo casado. Es algo que elijo todos los días. Si mañana cambio de opinión pues ya veremos. Hoy quiero estar casado”.

Es habitual escuchar que estar casado significa perder la libertad. Que esperanzador resulta saber que el matrimonio es algo que un hombre y una mujer, pueden elegir diariamente. No se trata de defender la idea de tener una puerta para huir, sino de creer en la libertad de quedarse día a día, hasta completar toda una vida llena de aventuras.

Lo que quedó

Espero que como a este hombre libre –además de esposo, padre y buen tipo- la vida nos de la oportunidad de darnos cuenta de la maravilla de tomar café acompañados; de la felicidad de llegar a un hogar antes que a una casa; de la satisfacción de las cosas sencillas, como una guerra de cosquillas o de la profunda fuerza restauradora de los abrazos de una pareja y los hijos.

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